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Costa Rica, lo feliz no quita lo valiente
Hace tiempo mi pluma calla debido al trabajo que me consume en exceso, sin embargo los hechos recientes me mueven a desempolvar las letras.
Ante los hechos de impuestos no declarados u omisiones por parte del hasta hace poco ministro de hacienda, doña Laura Chinchilla ha tachado a los críticos de cínicos y cree que la crítica es un reflejo fiel del cinismo en todo aquel que no le aplaude cada una de sus gracias. Concretamente, doña Laura está en la ONU declarando que Costa Rica es el país más feliz del mundo según varios estudios y que con base a ello debemos atraer más turismo e inversión.
Por supuesto que estos discursos dan al traste con los hechos que ocurren poco más al sur de la ONU donde los diarios nos quitan el buen sabor del café matutino y la alistada de chiverre con noticias que nos duelen profundamente. Nos sentimos engañados y defraudados.
En el blog de don Roberto Gallardo, ministro de planificación, se pretende ningunear a los críticos y de nuevo don Roberto recurre a la división de las masas entre los del sí, que según él han sido los constructores de la patria; y los de no, o noistas, que somos los detractores y traidores de la patria. Es curioso pero hasta hace poco en el gobierno decían que el que no paga impuestos era traidor a la patria.
Aquella angustia somnoliente
!Ya es suficiente con los grillos! No soporto más ese afán de escándalo que trae usted, mujer necia. Me aturden sus ruidos sin voz. Se lo digo y espero no lo tome a mal, pero de verdad que esa oscuridad bajo su falda no me preocupa más que el estúpido abejón que insiste en estrellarse contra la ventana de mi cuarto.
¿Y si nos damos un tiempo?
-¿Y si nos damos un tiempo?-
La pregunta quedó flotando en el aire junto al perfume de ella, el mismo que hacía algún tiempo atrás le había regalado.
Los ojos de ella parecían no entender la pregunta recién lanzada como una granada de mano e intentó articular una frase, pero se la tuvo que tragar con el resto de la saliva que le hacía el nudo en la garganta.
Mujer germinada
Desde tu muerte hay un frío permanente en mi piel. Despierto con ese frío y aunque al principio fue incómodo dormir así, he aprendido a arroparme con él.
Dejaste ausencia regada en todas partes como un reguero de desórdenes de tus batones y tus muchos anillos, de tus tantos pañuelos y estampitas de santos en las paredes. En todas partes me encuentro con tu ausencia y me invade el frío de tu tumba que te abraza. La tumba que me remplaza. Yo no te puedo abrazar ahora.
Gente que camina
Vos te sentás
frente a la gente que camina
te invertís
y solo tenés certeza
de la longitud de las aceras.

