Fallece hoy José Saramago

José SaramagoNo llevo la cuenta de cuántos libros leí del maestro Saramago, pero sé con certeza total que pasamos muchas horas juntos en esos libros, que él me conto historias de barcas que volaban, de la muerte enamorada, de la peste de la ceguera que una vez nos derrumbó a todos, del voto blanco y fantasmal que provocó la crisis más fuerte en el mundo político: la de la falta de fe en nuestro sistema.

Me narró muy de cerca historias de dioses extraños muy similares a niños encaprichados, amores variados y contrariados. A ciencia cierta, su lucidez traspasó fronteras de tal forma que sus ficciones me dejaron conocerlo muy bien, puedo decir con seguridad que sé quién era Saramago y para ello debo aseverar cuan poco lo conocimos. Ochenta y siete años no son suficientes.

Nos abandona hoy el legendario José Saramago, creo que uno de los escritores más inteligentes y lúcidos de la literatura universal. Su legado es enorme, bien sabemos que él no creía en el más allá. Nunca logró convencerme de eso el maestro, pero puedo asegurar que acá, entre libros y palabras, ciertamente Saramago es inmortal en el espíritu de la literatura.

En el 2009 se había despedido en su blog para dedicarse completamente a escribir un libro, no fue su despedida definitiva pues luego se hicieron algunas publicaciones en el blog, pero son hermosas estas palabras igual para su despedida.

Despedida
Por José Saramago

Dice el refrán que no hay bien que cien años dure ni mal que perdure, sentencia que le sienta como un guante al trabajo de escritura que acaba aquí y a quien lo hizo. Algo bueno se encontrará en estos textos, y por ellos, sin presunción, me felicito, algo mal habré hecho en otros y por ese defecto me disculpo, pero sólo por no hacerlos mejor, que diferentes, con perdón, no podrían ser. Es conveniente que las despedidas siempre sean breves. No es esto un aria de ópera para poner ahora un interminable adio, adio. Adiós, por tanto. ¿Hasta otro día? Sinceramente, no creo. Comencé otro libro y quiero dedicarle todo mi tiempo. Ya se verá por qué, si todo va bien. Mientras tanto, ahí tienen “Caín”.

P. S – Pensándolo mejor, no hay que ser tan radical. Si alguna vez sintiera necesidad de comentar u opinar sobre algo, llamaré a la puerta del Cuaderno, que es el lugar donde más a gusto podré expresarme.

(Tomado del Cuaderno de Saramago)